El proceso de formar lectores y escritores puede iniciarse desde los primeros años de vida, los padres o los cuidadores primarios tienen en la lectura una herramienta efectiva y afectiva muy valiosa.

El acercamiento de los más pequeños a los libros, no solo les enriquece a ellos, sino también representa una segunda oportunidad para los adultos, de acercarse a estos. La lectura genera una relación y comunicación entre ambos y permite a los pequeños convertirse en lectores.

Sabemos que el lenguaje es una herramienta fundamental en nuestra construcción como seres humanos; este empieza a formar parte de nuestras vidas desde muy pronto.

Existe en el lenguaje no solo un recurso oral, sino también uno fático o cotidiano con el cual aprendemos a nombrar y reconocer las cosas, las personas, lo que queremos, etc. También, contamos con el lenguaje literario, representado por la poesía y los cuentos. Este lenguaje nos permite desarrollar la imaginación, la sensibilidad y nos lleva a ampliar de manera significativa nuestra concepción del mundo, además de agregar a nuestro léxico un vocabulario rico en posibilidades.

Muchos especialistas sostienen que el contacto con la literatura y los libros debe iniciarse desde la primera infancia y, plantean, además, la importancia de que los más pequeños cuenten con la presencia de adultos que se muestren como usuarios de la cultura escrita, y que disfruten de compartir con ellos historias.

Los momentos de lectura con los niños son mágicos, ya que se establece una complicidad y un interés verdadero por seguir la historia; es palpable como los niños los disfrutan y como esta actividad impacta todo su ser.

Algunas sugerencias y consideraciones generales para escoger libros para niños:

Primero, es importante decir que hay una gran variedad de opciones en cuanto a lectura se refiere, las editoriales suelen dividir su propuesta editorial en compartimientos de edad, lo que da paso a las colecciones. Es importante mencionar que estas recomendaciones deben tomarse como sugerencias y no de forma rígida, ya que el adulto que acompaña al niño es quien puede tener un criterio más acertado sobre lo que puede resultarle interesante y apropiado para él. Por lo tanto, debemos darnos a la tarea de conocer libros infantiles, para formarnos un criterio sobre las opciones ofrecidas, si unimos esto al conocimiento de un niño en particular y de su entorno, tendremos ya gran parte de la fórmula ganadora.

Una propuesta que se hace desde este escrito es que, dependiendo de la edad del niño, sí podemos recomendar libros con ciertas características, que cumplan con sus necesidades de desarrollo.

Los primeros años de vida. 

El libro debe estar presente constantemente, desde un inicio, en la vida del niño. Debemos recordar que la primera lectura de un bebé es la voz del adulto, por lo tanto, es importante hablarle, cantarle, contarle historias, recitarle poemas, etc. Los libros deben incluir juegos con el lenguaje, es decir, que contengan rimas y canciones. Debemos recordar que los bebés nos entienden y que escucharnos les emociona.

Después, buscaremos opciones que contengan objetos, personas o animales en imágenes reales, para que puedan ser identificados por el bebé y nombrados por el adulto, así comenzamos a facilitarle la transición de lo físico a lo mental. Al pasar a libros más complejos, los objetos familiares comenzarán a relacionarse unos con otros a través de las páginas, esto quiere decir que aquel objeto que el niño ha identificado con anterioridad, ahora puede ser el protagonista de una trama sencilla en donde se incluye un principio, un nudo y un final.

Los libros apropiados para esta edad son:

  • Libros no tóxicos de cartón, tela o plástico, que sean resistentes y de puntas redondeadas. Libros con los que el niño tenga libertad para explorar, esto incluirá morderlos, manipularlos en los más diversos ambientes, por ejemplo, en el baño.
  • Libros con imágenes reales que muestren objetos y personajes reales y cercanos al ambiente del bebé, así como situaciones que involucren procesos que esté llevando a cabo el niño (gateo, alimentación, ida al baño, etc.). Libros sobre animales, alimentos, sobre familiares, como los abuelos, y sobre situaciones comunes a la vida del niño.
  • Libros ilustrados con imágenes realistas que incluyan historias, narradas de forma breve, ágil y sencilla.
  • Libros con rimas y canciones breves, acompañados con ilustraciones/fotografías que sigan la trama y que le permitan una lectura también al niño.

La premisa más importante en esta etapa es la cercanía con el adulto, esa lectura en el regazo que le dará el afecto y el gran regalo de la palabra escrita.

De los 3 a los 6 años.

En este periodo, es muy beneficioso introducir hábitos relacionados con la lectura como lo serían los espacios de lectura en los ambientes educativos, los momentos de lectura en casa y las lecturas antes de dormir.

Existen dos factores muy importantes que se encargarán de interesar al niño: la lectura en voz alta por parte del adulto y la observación de las imágenes contenidas en el libro (esto lo disfrutan mucho y suele ser una actividad que llevan a cabo solos).

Nos encontraremos con la necesidad por parte del niño de escuchar una y otra vez la misma historia y pronto nos daremos cuenta que la han memorizado.

El peso de las imágenes de las que hablábamos antes es muy importante, por ejemplo, en los “libros álbum” los textos suelen ser breves y las ilustraciones suelen contar su propia historia, en este sentido, las reacciones visuales muchas veces preceden al entendimiento verbal, ya que las ilustraciones por sí solas son muy significativas y vibrantes, al igual que las respuestas emocionales de los niños ante las mismas.

Tipos de libros sugeridos:

  • Libros álbum de historias interesantes y vigorosas. Que usen un lenguaje sencillo y real, sobre temas también reales que puedan ser interesantes para las situaciones vividas por el niño durante esta etapa.
  • Libros con ilustraciones reales que amplíen la sensibilidad estética del niño, esto implica ilustraciones o fotografías cuidadosas y técnicamente logradas, expresivas y ricas en significados, que impliquen una coherencia con la trama planteada es decir entre la secuencia de ambientes y los personajes, por lo que las imágenes amplían el significado del texto.
  • Libros que involucren conceptos matemáticos adaptados a la edad.
  • Historias realistas que incluyan el humor, ya que esto suele divertir mucho al niño y los atrae invariablemente a la historia.
  • Rimas, retahílas y poemas que puedan ser atractivos por el juego de palabras y el ritmo.
  • Libros de imágenes sin palabras, que partan de planteamientos ingeniosos y que invitan a los niños a contar su propia historia.
  • Libros informativos contados desde una perspectiva humorística, con un lenguaje claro y real, con textos breves, información actualizada y organizada, con imágenes claras e interesantes, que den definiciones precisas, con un diseño limpio y atractivo. Entre los temas podemos buscar: el cuerpo humano, historia, ciencia, la biblia, diccionarios, etc.
  • Libros con historias de capítulos cortos para ser leídos en voz alta.

En esta etapa, debemos de recordar que es muy importante tomar en cuenta las preferencias de los niños al elegir los libros.

En  el siguiente artículo hablaremos de las lecturas recomendadas para las etapas de los 6 a los 12 años.

Ana Lucía Hermida

Departamento Pedagógico