Con el nacimiento surge un cambio evolutivo, en este momento se presenta para el recién nacido un nuevo panorama para la experiencia y para una relación diferente y más directa con su madre. La preparación de la madre es de gran importancia, ya que de esta dependerá que la transición del recién nacido del interior al exterior se experimente de la forma más gratificante posible.

Sabemos que el niño tiene ya una serie de “puntos de referencia” que ha establecido desde su vida prenatal. Estos son recuerdos que el niño asocia de sucesos que vivió durante el embarazo; algunos son maternos como el latido cardíaco y la voz de la madre y otros fetales como las manos tocando la boca y el rostro. Estos recuerdos de los movimientos de las extremidades y el cuerpo facilitan el paso del ambiente intrauterino al exterior y le sirven, además, para orientarse dentro de este. Por lo tanto, una de las primeras cosas a considerar después de que el bebé ha nacido es respetar estos puntos de referencia: la presencia materna, que es clave para una transición respetuosa, y la posibilidad de permitir al niño la libertad de movimientos de cuerpo y manos.

Silvana Quattrocchi Montanaro menciona que la vida sólo puede continuar, tanto biológica como psicológicamente, si al menos un adulto está preparado para “asistir a la vida” en el sentido de protegerla y ofrecer todo lo necesario para facilitar su crecimiento. Tal y como María Montessori enseñó, una educación desde el nacimiento es una necesaria “ayuda a la vida”.

Algunos aspectos que el adulto debe cuidar y tener en cuenta durante este periodo son:

  • El ambiente externo debería guardar condiciones de poca luz y silencio, con temperatura regulada, según las necesidades del lugar geográfico en el que se encuentren la madre y su hijo.
  • Acondicionar un lugar para el descanso, en los primeros meses es conveniente utilizar un cesto de aproximadamente de 85 cm de largo, 65 cm de ancho y unos 20 cm de profundidad.
  • Se deberá manipular al bebé cuidando que los movimientos sean lentos y delicados.
  • Si es posible, se deberá favorecer la alimentación natural del recién nacido con leche materna. Posterior al parto, el bebé debe permanecer sobre el vientre de la madre, para permitirle que repte y llegue al pecho. Debemos respetar sus tiempos para que lleve a cabo la tarea de alimentarse por primera vez al pecho. Los lazos emocionales y táctiles que se forjan al amamantar al bebé son de gran importancia. El bebé debe ser una prioridad durante este momento, por lo que se deben evitar distractores, ya que la conexión que se establezca entre ambos le dará optimismo y confianza en el mundo. Adicionalmente la leche materna provee múltiples beneficios al niño, le ayuda a subir sus defensas y fortalece el sistema inmunológico del bebé.
  • Los beneficios de llevar al bebé con uno mismo (porteo) son altos, la madre es el principal terreno de exploración y, al mismo tiempo, es un lugar donde el bebé se siente seguro. Por lo tanto, este favorece las relaciones de apego y afecto.
  • Establecer rutinas: el bebé necesita la repetición de rutinas. Estas serán referencias claras que le aportarán seguridad y confianza y responderán al periodo sensitivo del orden.
  • Es importante proveer un ambiente donde existan estímulos visuales, táctiles, de movimiento y olfativos significativos, que sean novedosos para el bebé, puesto que estos le ayudarán a favorecer su desarrollo intelectual. Debemos recordar que este es un periodo crítico de desarrollo de las habilidades y atributos cognitivos. Todas las experiencias vividas en este tiempo, moldearán los circuitos de su cerebro y afectarán sus habilidades a largo plazo.
  • Favorezca el desarrollo del lenguaje. El niño comienza a discriminar, seleccionar y decodificar los sonidos propios del lenguaje materno, por lo tanto, actividades como el canto, los diálogos, la comunicación empática, el contacto visual y la imitación de sonidos vocales contribuyen al desarrollo del lenguaje y forman vínculos afectivos con los adultos de referencia.
  • Al proporcionarle los cuidados maternos básicos, es importante anticiparle los movimientos o acciones que se llevarán a cabo; estos deberán ser cuidados y lentos, para proporcionarle al niño experiencias placenteras y felices. El bebé absorbe la forma de interactuar de la madre con él, por lo tanto, la inteligencia emocional se verá directamente influenciada de forma permanente por el comportamiento noble, amable y cortés que ella muestre.
  • Adaptar un espacio libre para el movimiento que puede estar conformado por una alfombra o colchoneta con un espejo para que el bebé se pueda observar y desarrolle el concepto de esquema corporal.
  • Coloque al bebé sobre su estómago, unas dos veces al día entre 15 y 20 minutos. Sobre una superficie cómoda, ayúdale a rodar para que quede sobre su estómago, esto le ayudará a fortalecer su espalda, brazos y músculos del tronco y le preparará para el gateo y, posteriormente, para andar. Al estar tumbado boca abajo, el bebé adquiere otra perspectiva visual de su ambiente: debemos de facilitarle este aspecto al elegir ropa cómoda que le permita libertad de movimientos y explorar con su propio cuerpo.
  • Es importante recordar que el bebé cuenta con una mente absorbente muy poderosa y que está en constante aprendizaje de todo lo que le rodea, debemos cuidar nuestro lenguaje, tono y actitud frente a los niños.
  • En las sesiones de juego, dejémosle que explore, sin interrumpirle, tocarle o hablarle, si no es necesario, para propiciar la concentración. El adulto deberá estar cerca, pero desde una presencia discreta. Otro aspecto importante es enfocarnos en cómo hace las cosas, es decir: cómo se mueve, qué busca, cuál es su proceso.
  • Ayúdalo a que se tranquilice solo, esto le permitirá ser independiente y que adquiera confianza en sus potencialidades. La observación nos permitirá entender el significado del llanto, si la causa no es enfermedad, estar mojado o con hambre, antes de cargarlo debemos intentar hablarle con voz suave y acariciarlo, si no se tranquiliza entonces le cargamos.
  • Después de los 5 meses, el bebé puede comenzar a utilizar una cama baja, que se pondrá sobre el suelo; esta permite que el niño encuentre sus propios límites en el espacio y que pueda bajar o subir cuando él quiera. Esta es una gran ayuda a la independencia y al desarrollo sensorial, ya que permite el movimiento y es menos peligrosa.
  • El destete es un momento clave en el desarrollo del bebé que marcará uno de los primeros pasos hacia la independencia. Es importante que el adulto observe estos tres aspectos que marcarán el momento oportuno:

1.El niño se debe sentar solo sin ayuda.

2.Es capaz de coordinar ojo/mano/boca tomando objetos con su mano.

3.Es capaz de deglutir mostrando interés por la comida.

Hay que considerar que este debe ser un momento placentero y personal con el niño, sin apuros y con paciencia. Se debe preparar una mesa y silla pequeña con laterales para darle seguridad al niño que recién empieza a sentarse solo; incluiremos un mantel individual y vajilla real, para que vaya adquiriendo la experiencia de su manejo.

  • Debemos de propiciar el gateo y cuando este se dé es muy importante no adelantar posturas y darle su tiempo para que él nos marque cuando esté listo para empezar a caminar. Una barra en la pared le va a permitir levantarse y comenzar a dar los primeros pasos. Cuando el niño ya camine, debemos ayudarlo a adquirir seguridad en el desplazamiento, en los cambios de dirección y en la capacidad de pararse solo.

Ana Lucía Hermida

Departamento Pedagógico