La oportunidad de explorar y aprender de la propia experiencia es fundamental en la Pedagogía Montessori. En el ambiente de 3 a 6 años, se ofrecen algunos experimentos sencillos para que los niños desarrollen su  capacidad de observación y cultiven el interés por la naturaleza, al darse cuenta de procesos como la germinación de las semillas o del comportamiento de objetos que flotan o se hunden, por citar algunos ejemplos.

En el ambiente de seis a doce años, los experimentos y demostraciones constituyen una pieza fundamental del material y  aunque se ofrecen principalmente en las áreas de Geografía y Biología, ayudan a que los niños también descubran algunas leyes de Química y Física, como explica la Dra. Montessori en el libro De la Infancia a la adolescencia:

«El niño necesita saber algo sobre la ciencia, que en nuestros días, ha llegado a tener tanta importancia. Todavía no podemos darle grandes teorías, eso vendrá después. Pero a esta edad necesita recibir las semillas que germinarán más tarde. Necesita una impresión, una idea que despierte interés sobre todo».

Maria Montessori

En el espacio donde se colocan los materiales para los experimentos, también deben haber tarjetas con las instrucciones para realizar procedimientos sencillos (aunque ya han sido mostrados por el adulto) y el equipo de protección necesario: delantal, guantes, lentes de seguridad. Las sustancias recomendadas son las de uso doméstico, para que no representen ningún riesgo para los niños y sean amigables con el medio ambiente.

“Debe entenderse muy bien el punto de vista desde el que presentamos a los niños estas ciencias en un estado embrionario. Nuestra presentación debe ser sensorial e imaginativa”.

Maria Montessori

El primer paso para realizar cualquier experimento es seleccionar los materiales necesarios. Paralelamente, los niños, especialmente los que están empezando a leer, consolidan habilidades de comprensión lectora al seguir instrucciones precisas.

El combinar los materiales en cierta proporción y secuencia y el manejo de instrumentos y objetos como probetas, pinzas, recipientes medidores, requiere de exactitud y permite al niño perfeccionar las habilidades motoras.

«Los niños pequeños restringen severamente sus movimientos, mientras que los grandes deben medir sus movimientos y por lo tanto deben poner especial atención a ellos”.

Maria Montessori

El establecimiento y comprobación de hipótesis y el hecho de familiarizarse con el método científico, responden a la formación de la mente razonadora. El registro de observaciones y conclusiones ayuda a desarrollar las habilidades de expresión escrita. En algunos casos, también pueden elaborarse dibujos para ilustrar las diferentes etapas de algún proceso.

«Nada puede hablar a la imaginación  mejor que la ciencia, porque va en ella una especie de magia”.

Maria Montessori

Algunos experimentos se desarrollan durante varios días, lo que también favorece la capacidad de espera en los niños.

«Estas operaciones, que fascinan a los niños pequeños, requieren sin embargo una cierta atención. Les estamos dando información práctica al mismo tiempo que estamos educando su paciencia”.

Maria Montessori

La oportunidad de controlar el error, permite aprovechar posibles equivocaciones como fuente de aprendizaje.

También existe la posibilidad de que los niños quieran explicar algún concepto y diseñen sus propios experimentos, lo que requiere de mayor investigación y repeticiones continuas para llegar al éxito a través del ensayo y el error. Este proceso también estimula la creatividad.

Los experimentos ofrecen una excelente ocasión para el trabajo colaborativo, como acordar las funciones específicas de los participantes o tomar decisiones para resolver las dificultades que se presenten.

La comprensión de las leyes de la naturaleza también ayuda a los niños  a entender el funcionamiento de la sociedad:

“Si examinamos la naturaleza y la supranaturaleza (la creación humana) construida por el hombre una frente a otra, todo lo que pertenece a la primera puede explicar lo que sucede en la segunda.”

Maria Montessori

Adela Vizcaíno

Departamento Pedagógico