El Adulto

El Adulto

El maestro/a Montessori, llamado/a Guía, observa a cada niño, sus necesidades, capacidades e intereses y le ofrece oportunidades de trabajo inteligente, con un propósito concreto al servicio del cuidado de sí mismo y de la pequeña comunidad que es el aula. El objetivo final de el/la Guía es intervenir cada vez menos a medida que el niño se desarrolla. El/la Guía le permite actuar, querer y pensar por sí mismo, ayudándolo a desarrollar confianza y disciplina interior. El/la Guía Montessori no imparte ni premios ni castigos, la satisfacción es interna y surge del trabajo personal del niño.

Cuando el niño, según su desarrollo evolutivo, está listo para una lección, el/la Guía introduce el uso de nuevos materiales y presenta actividades de forma individual o a grupos reducidos. Progresivamente, cada niño confecciona al comienzo de la semana una lista de objetivos y luego administra su tiempo durante la semana en la forma de cumplirlos.

No es el/la Guía sino el niño mismo el responsable de su propio aprendizaje y desarrollo.