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Foto de niños manipulando materiales Montessori en una escuela, China
17 May 2017

Carta de agradecimiento alumna IMI

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Desde International Montessori Institute os queremos hacer partícipes de la carta de agradecimiento que nos ha hecho llegar una alumna que actualmente está trabajando en una escuela Montessori en China.

En esta carta nos comparte su experiencia personal dentro del mundo Montessori, su paso por nuestra formación y el camino recorrido desde que decidió formarse como Guía Montessori.

Ella es una de las muchas y muchos profesionales que han encontrado en la docencia de la pedagogía Montessori, no solo una opción de futuro laboral, sino toda una filosofía de vida capaz de cambiar el mundo.

Esperamos que la disfrutéis tanto como lo hemos hecho nosotros.

Live the Method

 

“Cuando menos te lo esperas la vida te puede sorprender, y esto sucede en el momento que menos piensas que pueda suceder. En el año 2006, mientras estudiaba la lengua italiana en la Universidad para Extranjeros de Perugia, en Umbria, descubrí la historia de la vida de Maria Montessori. Fue entonces cuando supe que quería especializarme en esta pedagogía. Lo que no sabía es que, casi once años después, iba a recibir una llamada desde la Opera Nazionale Montessori de Roma para ofrecerme la oportunidad de trabajar en un proyecto Montessori en China. Y es que a veces lo mejor de la vida no se planea, simplemente sucede. En el año 2006 mi sueño hubiera sido formarme y estudiar la especialización Montessori en Italia, pero, por lo que fuera, en ese momento no me fue posible; sin embargo, unos años después realicé el Máster en Pedagogía Montessori en IMI (International Montessori Institute), colaborador de la Opera Nazionale Montessori de Roma, con la gran suerte de que Italia vino a España, por así decirlo. Todas las formadoras que tuve pertenecen al centro que fundó Maria Montessori para la formación de su método.

Allí conocí a muchas personas que, de una forma u otra, me han aportado muchas cosas buenas y me han ayudado durante este periodo a ser mejor profesional y mejor persona. Gracias a una de las formadoras, Rosita Gallinella, pude ir un mes a realizar las prácticas en Roma. Tras esta experiencia y volver a España, recibí una llamada que me ofrecía una oportunidad laboral única en la vida; si os soy sincera lo primero que pensé fue que por fin me iría a Italia a trabajar, ya que siempre he querido hacerlo, pero mi gran sorpresa fue cuando me dijeron que era para irme a trabajar a una escuela Montessori a China. A una escuela especial, ya que es como la primera escuela Montessori que se abrió en Estados Unidos para dar a conocer el método en dicho país, en el año 1911. Es especial porque tiene una galería de observación donde pueden ir a observar profesionales de la educación, pertenecientes al Gobierno u otras instituciones, y estudiantes que se están formando en la pedagogía Montessori.

En un primer momento por supuesto que mi cabeza me decía que no, pero, tras pensarlo y hablarlo con mi familia y amistades, decidí tomar la decisión de aceptar. A pesar de tener trabajo en una escuela pública de mi ciudad, decidí dar este paso en mi carrera profesional porque necesitaba un cambio laboral. Como leí una vez en una cita de un escritor español, Eloy Moreno: «Si no te gusta donde estás, muévete, no eres un árbol».

Puedo afirmar que ha sido una de la experiencias más difíciles de mi vida, pero no me arrepiento de haber tomado esta decisión; ha sido una de mis mejores experiencias en el terreno profesional. Me ha ayudado a consolidar todo lo aprendido en mi formación Montessori, he afianzado mis conocimientos y he aprendido que sé más cosas de las que pensaba, así como he conseguido adaptarme a todas las circunstancias, aprendiendo a reaccionar ante los posibles obstáculos y problemas que van surgiendo. En ocasiones, debido a mi mayor frustración, que es la de no poder tener una comunicación directa con los niños y niñas (les hablo en inglés y me traducen), he tenido que pensar en cómo realizar las cosas de diferentes maneras a las que estaba acostumbrada hasta ahora. Sin embargo, una vez más, los niños y niñas me han demostrado la capacidad de aprendizaje que tienen, y la mayoría, a estas alturas del curso, ya se comunican conmigo utilizando el inglés o el lenguaje universal, el de los gestos. Y la comunicación fluye de muchas maneras aparte del lenguaje verbal. Usando solo el material he tenido momentos de verdadera comunicación con los niños y niñas, y he comprobado que a veces pocas palabras bastan para ayudarles en su aprendizaje, como bien decía Maria Montessori.

He podido observar todo el proceso que han realizado los niños y niñas en la Casa dei Bambini – Pink Tower International Kindergarthen de Zhengzhou, desde el principio del curso hasta ahora, para lograr la «normalización» de la que habla Maria Montessori en sus libros, en la que consiguen por sí mismos desarrollar su capacidad de concentración, ilusionarse con las actividades y trabajos que realizan, autoenseñarse, desarrollar su empatía hacia los demás compañeros y compañeras, aprender a gestionar sus emociones, desarrollar herramientas para solucionar por sí mismos los conflictos que pueden surgir, aprender y ayudar a otros a aprender a escribir, a leer, aprender matemáticas, la historia de la creación de nuestro planeta, etc. En resumen, se ha creado una sociedad pacífica y en armonía, que es la finalidad de la educación Montessori, ayudar a construir una sociedad pacífica. Es todo un privilegio formar parte de esta experiencia, donde mi trabajo simplemente es ayudarles guiándolos y disponiendo un ambiente preparado para que ellos logren su autonomía.

Todo esto no habría sido posible si no hubiera realizado mi formación en el Máster de Pedagogía Montessori de IMI. No habría sido posible sin la influencia de mis profesoras, a las cuales les estoy muy agradecida, en especial a dos de ellas que son como mis madrinas montessorianas (Sonia Cagnata y Rosita Gallinella). Y gracias a Ana Hallerand por ofrecerme esta gran oportunidad laboral.

A veces hay que tomar decisiones que en un primer momento nos dan un gran miedo, pero que después, con el tiempo, se convierten en una de las mejores decisiones que se pueden tomar para conseguir trabajar en lo que nos gusta y nos apasiona; ello nos ayuda a crecer tanto personalmente como profesionalmente y, por supuesto, nos motiva para seguir trabajando por una educación mejor para los niños y niñas de todo el mundo.

Citando a Maria Montessori : «La primera tarea de la educación es agitar la vida, pero dejarla libre para que se desarrolle»”.

 

Estrella García Miranda

Foto de la entrada de una escuela Montessori en China

Foto4 Escuela Montessori China

Foto de niños aprendiendo a leer con materiales Montessori en una escuela de China

Foto3 Escuela Montessori China

Foto de niños manipulando materiales Montessori en una escuela, China

Foto2 Escuela Montessori China

Foto de materiales Montessori en una escuela de China

Foto1 Escuela Montessori China